Desde Estados Unidos, aliado de Turquía, se pidió mesura al gobierno y a los militares turcos, ya que la Casa Blanca considera que una nueva incursión militar contribuiría a desestabilizar aún más a Irak. El Ministro de Justicia turco salió a responder las advertencias de George W. Bush, afirmando que "Si la moción aprobada se lleva a cabo, se hará en base al derecho internacional. Aquellos que nos critican debieran explicar que están haciendo en Afganistán. Turquía aplicará el mismo derecho internacional que garantizó y autorizó a aquellos que invadieron Afganistán (...) Por lo tanto, nadie tiene el derecho a decir nada". Como se ve, la doctrina del "ataque preventivo" ideada por Bush ya sentó precedentes.
Para colmo de males, el presidente sirio anunció ayer en su visita a Turquía que apoyará una eventual invasión a Irak, ya que considera que es un "derecho legítimo" el del gobierno turco.
Ya se había producido un choque entre Washington y Ankara cuando el Congreso norteamericano aprobó una declaración reconociendo el genocidio aplicado contra la población armenia entre 1915 y 1917 y que Turquía no reconoce como tal.
Como resultado de este estado de tensión, en los últimos días se disparó el precio del petróleo, alcanzando niveles records de 89 dólares, cerrando en 87,40 dólares su cotización el día miércoles.






