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viernes, 25 de marzo de 2011

Continúan los combates en Libia


El ejército libio que permanece leal a Muammar Gaddafi no ha interrumpido su ataque sobre las posiciones rebeldes al este del país a pesar de la intervención militar internacional autorizada por las Naciones Unidas.

El pasado 17 de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó sorpresivamente la Resolución 1973, declarando la zona de exclusión aérea sobre Libia con el objetivo de proteger a la población civil de la brutal represión ordenada por Gaddafi desde que estallaran las protestas contra su régimen vitalicio a mediados de febrero.

Los principales impulsores de intervenir militarmente en el conflicto, Francia y Gran Bretaña, lograron sumar a un reticente Estados Unidos a su postura y sortear con éxito la oposición de Rusia, China (ambos con poder de veto en el Consejo de Seguridad), Alemania y Turquía (estos últimos presionaban contra una intervención en el seno de la OTAN).

Tras cinco días de intensos bombardeos aliados sobre las fuerzas armadas de Gaddafi, la conducción de los ataques -hasta el momento en manos de una coalición política ad hoc- pasó formalmente a manos de la OTAN.

Francia, único país en reconocer al Consejo Nacional de Transición (CNT) como autoridad legítima en Libia, se oponía a traspasar el mando de las operaciones a la OTAN argumentando que la coalición política informal que hasta ese momento lideraba los ataques demostraba ser un modelo exitoso al evitar objeciones de terceros que sí pueden manifestarse en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Por otro lado, los primeros frutos de la misión internacional comenzaron a sentirse recién el 26 de marzo, día en que la ciudad de Ajdabiya volvió a caer en manos de los rebeldes tras un sitio de varias jornadas y la huída de las tropas leales al régimen que Gaddafi encabeza desde hace 42 años.

Sin embargo, mientras Gran Bretaña y Francia declaran no descartar una salida diplomática, no está del todo claro el alcance de la Resolución 1973 de Naciones Unidas, ya que la misma no indica cual es el objetivo a largo plazo de la intervención, más allá de la utilización de “todos los medios necesarios para la protección de civiles y centros urbanos densamente poblados”.

Para tranquilizar a la opinión pública, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, afirmó categóricamente que en ningún momento ingresarán tropas terrestres de su país en Libia.

Lo que nadie ha develado aún es si la coalición internacional encargada de atacar al Ejército libio se propone como meta final la expulsión de Gaddafi del poder o si eventualmente se conformaría con llegar a un alto al fuego definitivo y negociar una salida pacífica al conflicto vía elecciones.

Por Matías Pablo Arese, Licenciado en Relaciones Internacionales (UNR).
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jueves, 24 de febrero de 2011

Haití continúa lidiando con sus limitaciones

A un año y un mes desde el letal terremoto de enero de 2010, Haití enfrenta aún grandes obstáculos para la reconstrucción, mientras espera con ansiedad la celebración de la segunda vuelta electoral para elegir nuevo presidente.

La isla experimenta un agitado comienzo de año, desde que el ex dictador Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier retornara desde su exilio en Francia el pasado 16 de enero, siendo acusado por la justicia haitiana apenas concretado su regreso. Duvalier, quien gobernó de facto el país bajo la figura de “presidente vitalicio” desde 1971 a 1986, es investigado por crímenes de lesa humanidad, asociación ilícita y malversación de fondos públicos.

Otro ex presidente, Jean-Bertrande Aristide, ha confirmado sus intenciones de regresar a Haití desde Sudáfrica, país donde reside desde 2004, año en que fuera expulsado del cargo presidencial ante el estallido de masivas revueltas en las calles y luego de ser aislado por la comunidad internacional. Tras varios intentos fallidos de retornar al país, finalmente tanto la Cancillería como el Ministerio del Interior haitianos otorgaron el visto bueno legal para el regreso del ex primer mandatario. Luego de dicha autorización, el abogado de Aristide aclaró sin embargo ante la prensa que su cliente quiere “dedicarse a la educación pública y no a la política”.

La agitación social provocada por la reaparición en la escena pública de dos ex presidentes se ve acrecentada por la inminencia del ballotage para las elecciones presidenciales, a realizarse el próximo 20 de marzo. La primera vuelta se había producido en noviembre de 2010, en medio de graves acusaciones de fraude e irregularidades tras las cuales debió interceder la Organización de Estados Americanos (OEA, el organismo intergubernamental hemisférico que se encargó de monitorear las elecciones) y Estados Unidos.

En las sospechadas elecciones, la candidata de centro-derecha, Mirlande Manigat, resultó ganadora, seguida por el oficialista Jude Célestin. La publicación de estos resultados desató la ira de los seguidores de Michel Martelly, un popular músico que, según el gobierno, había quedado en tercer lugar.

Ante la intervención de la OEA y la presión ejercida por la sorpresiva visita de Hillary Clinton a la isla el pasado 30 de enero, el gobierno accedió a retirar la candidatura de Célestin, otorgándole así la posibilidad de acceder al ballotage a Martelly. Sin embargo, semanas después del aparente revés del oficialismo, comenzaron a circular rumores que señalaban un acercamiento entre Martelly y el ex candidato Célestin.

La caldeada situación se agravó el pasado lunes 7 de febrero, día en que el actual Presidente de Haití, René Preval, debía dejar su cargo. Ante la indefinición de las elecciones, Preval anunció que permanecerá en el poder hasta el 15 de mayo, fecha en que traspasará el mando a quien gane la segunda vuelta. La noticia provocó la movilización de cientos de personas que reclamaron su salida inmediata del gobierno y la celebración de elecciones transparentes. Las manifestaciones fueron duramente reprimidas por la policía, sembrando nuevamente la incertidumbre sobre el futuro de Haití.

En medio de las especulaciones políticas por las elecciones, la grave crisis de salud pública que estallara a fines de octubre del año pasado, cuando se propagó una epidemia de cólera que dejó un saldo de más de 3.300 fallecidos y 150.000 infectados, sigue siendo materia de análisis. Al respecto, un estudio de la prestigiosa revista científica New England Journal of Medicine concluye que la epidemia provino del Sur de Asia, lo que confirmaría las sospechas de la mayoría de los ciudadanos haitianos que señalaban a las tropas de paz enviadas por Nepal en el marco de las Naciones Unidas como responsables de introducir la enfermedad en la isla, donde no se registraba el virus en más de 100 años.

No obstante, los cuestionamientos a la misión de paz de Naciones Unidas (conocida como MINUSTAH por sus siglas en inglés) van más allá del mencionado estallido de cólera. Desde Estados Unidos, organizaciones no gubernamentales critican duramente la falta de resultados concretos en cuanto a la reconstrucción del país luego del terremoto de principios del año pasado. La falta de coordinación, alegan, es la principal causa que impide avanzar hacia la normalización de la isla. Cabe recordar que tropas de Naciones Unidas ya se encontraban apostadas en Haití antes del terremoto, desde la crisis socio-política que terminó con el gobierno de Aristide en 2004.

Con semejante panorama sombrío, algunos analistas han llegado a hablar de la necesidad de establecer una especie de protectorado internacional sobre Haití a cargo de la ONU. Dicha propuesta sólo haría enfurecer aun más a la golpeada población, que además de lidiar con los nocivos efectos de un terremoto, una epidemia y oscuras elecciones, vería perder quizás el único atributo que sigue haciendo de Haití un Estado Nacional: la soberanía.


Matías Pablo Arese

Lic. en Relaciones Internacionales (UNR)

Artículo publicado en Sin Mordaza y Desarrollo y Región

jueves, 2 de diciembre de 2010

Hillary Clinton, en la mira por las filtraciones de WikiLeaks

Aumentan las presiones sobre la Secretaria de Estado norteamericana para que asuma la responsabilidad por las revelaciones de archivos de la diplomacia estadounidense.

El pasado 28 de noviembre se filtró a los principales diarios del mundo la mayor cantidad de archivos secretos en la historia de la política internacional. El responsable de haber conseguido la información sería Bradley Manning, un joven analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos, quien transmitió todo el contenido robado al sitio web WikiLeaks. Esta última organización, que funciona gracias a aportes voluntarios y anónimos, fue creada en 2006 por el australiano Julian Assange, de 39 años. Poco se sabe de la vida de Assange, sobre quien pende una orden de captura internacional emitida por Interpol a pedido de la justicia sueca por abuso sexual.

El escándalo internacional que se produjo por la publicación de los más de 250.000 cables secretos, emitidos por funcionarios estadounidenses alrededor del mundo, amenaza la continuidad de Hillary Clinton al frente del Departamento de Estado de ese país.

La prestigiosa revista electrónica Slate, conocida por su postura progresista y sus simpatías por el Partido Demócrata, ha publicado una editorial firmada por Jack Shaffer en donde se pide la renuncia de Clinton a su cargo. Desde Venezuela, Hugo Chávez ha solicitado lo mismo, aduciendo que la maniobra de la Secretaria de Estado consiste en culpar a WikiLeaks y no hacerse responsable por el espionaje de diplomáticos estadounidenses que operaban bajo sus órdenes, algo que quedó de manifiesto en los cables filtrados. Finalmente, el enigmático Julian Assange declaró en una entrevista vía Skype (desde un lugar desconocido) con la revista Time que Clinton debe dejar el cargo, sin importar si es por propia voluntad o por despido.

Llamativamente, la oposición en Estados Unidos aun no ha pedido la renuncia de Hillary Clinton, sino que al igual que esta última, se ha abocado a culpar a WikiLeaks y solicitan el cierre del sitio web. Ni siquiera Sarah Palin, la ex candidata vicepresidencial por el Partido Republicano y actual líder del Tea Party, un movimiento xenófobo de ultraderecha, ha reclamado la ida de Clinton. Palin, en cambio, culpa a la administración Obama por la débil respuesta posterior a la publicación de los documentos secretos y la demora en la captura de Assange.

En cuanto a la calidad de los cables publicados, cabe separarlos en dos grupos de acuerdo a su importancia. Por un lado, existe una gran cantidad de comentarios anecdóticos y simplistas realizados por funcionarios de menor jerarquía de embajadas y consulados estadounidenses. En esta línea se inscriben aquellas comunicaciones que se refieren a la “voluptuosa rubia” que acompaña a todos lados al líder libio Muammar Khaddafi, el “machismo” de Vladimir Putin o las “salvajes fiestas” a las que suele acudir el Primer Ministro italiano, Silvio Berlusconi. Por otro lado, se publicaron archivos más importantes que pueden poner en serio riesgo las relaciones de Estados Unidos con varios países, sean estos aliados o no.

Entre las filtraciones más relevantes se cuentan aquellas que se refieren al temor que existe entre los países árabes por el poderío iraní, al punto tal de presionar sus principales líderes a diplomáticos de Estados Unidos para que se lleve a cabo una guerra contra Irán con frases terminantes como las pronunciadas por el Rey Abdalá de Arabia Saudita, quien supuestamente pidió “cortar la cabeza de la serpiente” y pedidos similares de representantes de Omán, Kuwait, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos. Esta presión ejercida por naciones del Golfo Pérsico pone de manifiesto que no sólo Israel se ve amenazado por la posibilidad de un “Irán nuclear” y su actual sistema de misiles, sino que también los propios países árabes recelan del régimen de Ahmadinejad y sus ambiciones de liderazgo regional.

Un grave hecho, conocido gracias a WikiLeaks, consiste en las instrucciones que emanaron del propio Departamento de Estado en Washington hacia sus funcionarios alrededor del mundo en las cuales se les ordenaba realizar tareas de espionaje sobre líderes democráticamente electos o sobre la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) y su Secretario General, Ban Ki-moon. Varios de estos documentos llevan una simple firma al final: “Clinton”.

Otra importante revelación tiene que ver con los presos de Guantánamo, la cárcel que Estados Unidos mantiene en Cuba. Una vez que estallaron las guerras de Irak y Afganistán, miles de prisioneros fueron llevados hacia allí, muchos de ellos simples sospechosos sobre quienes no pesaban acusaciones formales. En el afán de librarse de ellos, Estados Unidos ofreció dinero e inversiones a la pequeña nación de Kiribati, situada en el océano Pacífico, para que accediera a recibir detenidos. Al mismo tiempo, presionaba a Yemen, Bélgica, Eslovenia y España para que hicieran lo propio.

De acuerdo a este tipo de cables, más comprometedores, se desconoce el precio final que pagará Estados Unidos por restablecer la confianza sobre sus funcionarios no sólo en aquellas naciones afectadas por comentarios despectivos u operaciones ilegales, sino en todo el planeta. Sin dudas, una primera medida en dirección a restablecer los canales diplomáticos de manera eficaz y veloz sería el reemplazo de Hillary Clinton al frente del Departamento de Estado, máximo órgano responsable de las relaciones exteriores de la superpotencia.



Matías Pablo Arese, Lic. en Relaciones Internacionales (UNR).
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viernes, 29 de enero de 2010

El auge de la tragedia en las Relaciones Internacionales

Hay una tendencia harto generalizada, desde que ocurriera el tsunami del Océano Índico en 2004, a reducir el papel de las Relaciones Internacionales a una especie de Guardián de la Humanidad -de la occidentalidad, a decir verdad- ante catástrofes, ya sean éstas naturales (inundaciones, pandemias, terremotos, sequías) o producidas por la mano del hombre, principalmente, terrorismo.

Se trata del aumento de las demandas por parte de ciudadanos "atrapados" y en estado de indefensión en alguna calamidad en el extranjero que reclaman a sus países de origen, mediante embajadas, consulados y medios de comunicación, que se solucione su situación de manera urgente.

Ante este cuadro, es entendible el reclamo e incluso la protesta airada. Sin embargo, hay que destacar que el hecho de velar por la situación de los connacionales en territorio ajeno al propio es una parte integrante de los deberes de las cancillerías de todo el mundo, no el único fin.

Además, suele dejarse de lado el hecho de que corresponde en primer lugar al Estado en donde acontece el fenómeno el intentar ayudar por sus propios medios a todos los damnificados en su territorio nacional (como es el caso de la respuesta de las autoridades peruanas ante los recientes deslizamientos de lodo en el Machu Picchu) o, en su defecto, pedir ayuda inmediatamente como lo hizo Haití ante el terremoto del pasado 12 de enero.

Las páginas de la sección Internacionales de la prensa mundial se llenan de relatos desgarradores, fotos de la tragedia, crónicas de las ineptitudes a la hora de distribuir alimentos y medicamentos, entre otras denuncias. Una mente desprevenida hasta podría llegar a pensar que esa es la función específica de la ONU.

De todas maneras, cabe admitirse la posibilidad de que la agudización simultánea de dos fenómenos posmodernos como lo son la globalización y el calentamiento global haga necesaria la revisión y el aumento de las políticas gubernamentales e internacionales frente a posibles desastres naturales y toda clase de sucesos que antes eran impensados o, al menos, localizados, y sin implicancia directa sobre terceros.

El debate ya está en marcha al menos en los Estados Unidos, en donde la ayuda que brinda esa potencia, llamada USAID, que siempre ha sido una herramienta más de política exterior, está siendo objeto de forcejeos políticos entre el Congreso, con la voz cantante de John Kerry y el Departamento de Estado, al mando de Hillary Clinton, ambos del mismo partido gobernante.

Quizás la trágica experiencia de Haití proporcione un punto de partida para el desarrollo de una logística y coordinación en el seno de la comunidad internacional ante desastres de gran magnitud como el terremoto allí ocurrido.

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Mondo Bizarro o Fin de año 2009.

La palabra 'bizarro' es un eufemismo utilizado muchas veces por los medios masivos de comunicación para designar eventos fuera de lo común o directamente desagradables. Sin embargo, hay ocasiones en que bizarro es la forma perfecta de describir una situación.

Mondo Bizarro es el título de un viejo disco de los Ramones (1992) y parece también el más adecuado para catalogar el último tramo de 2009. Puntualmente, nos referimos al ataque sufrido por el Primer Ministro italiano Silvio Berlusconi el pasado 13 de diciembre en Milan. Resulta casi inverosímil que la seguridad del mandatario italiano haya sido vulnerada de una manera tan sencilla y directa por un desequilibrado mental. El lado anecdótico de la historia es el alza en las ventas de souvenirs similares al utilizado por el agresor.

También podemos aludir a la entrega del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama. Mas allá del importante debate en cuanto a los merecimientos (mas bien a la falta de ellos) para recibir semejante galardón, catalogamos dentro de los hechos bizarros de este 2009 al discurso de aceptación de Obama en Oslo en donde reconoció la "controversia" que generó el premio y que está "en medio de dos guerras" (sic).

Tal vez la manera adecuada de describir la situación sea como paradójica: un Premio Nobel de la Paz explicando los motivos por los cuales hace la guerra. Además, el discurso se produjo semanas después de aumentar el número de tropas para combatir en Afganistán.

Finalmente, uno de los hechos más anticipados de este fin de 2009, la Cumbre sobre Cambio Climático que la ONU lleva a cabo en Copenhague, no escapa a la caracterización de bizarra. En primer lugar, porque aun antes de empezar ya se hablaba del fracaso de la misma (!). Y en segundo lugar, porque el Secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, rompió su habitual parsimonia y perfil bajo, reemplazandolo por un tono más directo hacia los países en desarrollo, los que, según dijo, tienen que ceder en sus aspiraciones para lograr la firma de un acuerdo global. Ello se suma a la renuncia de la Presidenta de la Cumbre, la Ministra danesa de Medio Ambiente y a la permanente protesta de miles de manifestantes que rodean la Conferencia.

Para los optimistas, un video del tema It's gonna be alright (¿un mensaje para 2010?), de los Ramones, incluido en Mondo Bizarro:

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martes, 29 de septiembre de 2009

Los discursos más locos de la ONU


Ese es el título del más reciente artículo de la revista Foreing Policy en su versión digital. Allí se relata de manera breve, caprichosa y humorística los 10 discursos más extraños y locos pronunciados en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El puesto número uno del ranking se lo lleva merecidamente el delegado de la India, Krishna Menon, quien en 1957 habló en la ONU durante ocho horas (!) acerca del conflicto en Cachemira. Este épico momento es recordado además porque la única interrupción en la presentación de Menon provino de él mismo: su cuerpo no resistió y colapsó, debiendo ser hospitalizado inmediatamente. Lo increíble del caso es que Menon regresó al recinto con su médico personal vigilándolo y continuó su discurso una hora más...

Otro momento histórico fue la reacción de Nikita Kruschev ante una interrupción de su discurso por parte del delegado filipino: llamó a callar a "ese bufón del imperio norteamericano" al tiempo que se descalzaba y golpeaba con su zapato el atril.

Obviamente, teniendo en cuenta la orientación ideológica de la revista, también hay menciones de los discursos de Fidel Castro, Hugo Chávez (el memorable "aquí estuvo el diablo... todavía huele a azufre" dirigido a George W. Bush) y la reciente diatriba de Qaddafi contra el Consejo de Seguridad al que llamó "Consejo del Terror" mientras rompía la Carta de la ONU.


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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Complicada agenda política para Barack Obama


Sin llegar al año de gobierno, el Presidente de Estados Unidos Barack Obama enfrenta una agenda de proporciones desmesuradas si se tiene en cuenta la yuxtaposición de problemas y situaciones que se quieren o se deben afrontar.

Hace ya semanas que el objetivo principal de la política exterior norteamericana se centra en Afganistán, al ritmo que se incrementa la violencia en dicho país, todavía sin un claro resultado en las elecciones presidenciales. La administración Obama se debate entre aumentar el número de tropas en suelo afgano o desplegar tácticas selectivas en Paquistán, persiguiendo a miembros de Al Qaeda sin tener en cuenta las fronteras nacionales.

Paralelamente, en el plano interno Obama decidió respaldar activamente su plan de salud, concediendo entrevistas, y brindando discursos. Todo ello para contrarrestar la creciente oposición neoconservadora que ve en la reforma del sistema de salud un paso hacia el "socialismo", confundiendo conceptos elementales de la ciencia política como derechos humanos, socialismo, comunismo e incluso liberalismo al tiempo que ponen en entredicho sistemas que funcionan probadamente en países como el Reino Unido, Suecia y Francia.

Por otro lado, en los últimos días se han agregado nuevos temas de gran importancia como la reanudación de las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes auspiciadas de manera personal por Obama.

En tanto, en Nueva York, la apertura de las sesiones anuales de la Asamblea General de las Naciones Unidas revalorizó asuntos estratégicos como las posibles sanciones a Irán si no coopera con inspectores internacionales en relación a su proyecto nuclear, los debates acerca del cambio climático y, finalmente -al menos según el orden de Estados Unidos, donde ocupa el último lugar de las preocupaciones- la creciente tensión en Honduras tras el arribo del Presidente derrocado Manuel Zelaya a la capital de ese país.

Es claro que semejante multiplicidad de temas importantes puede acarrear al menos un gran fracaso político si no se llega al resultado esperado. Y esa es justamente la mayor debilidad de Barack Obama: la enorme expectativa que generó su llegada a la Casa Blanca. Así, en caso de no lograrse un avance positivo en algún punto clave de la agenda, puede afectarse seriamente la imagen positiva del Presidente dentro y fuera de Estados Unidos, con la inevitable crisis de gobernabilidad que ello acarrea.

Por ahora, el mayor riesgo para la administración demócrata se encuentra en el tratamiento que se le está dando dentro de Estados Unidos a la reforma del sistema de salud, al punto tal que muchos analistas se preguntan si era necesario abrir la discusión tan pronto, antes del año de gobierno, especialmente cuando es tan fácil agitar el fantasma del "socialismo" en ese país y tan difícil presentar un complejo proyecto de ley explicando sus motivos de forma concreta y directa.


miércoles, 26 de septiembre de 2007

Tensa 62ª Asamblea de Naciones Unidas

La Asamblea General de la ONU número 62 en Nueva York ha mostrado ser una de las más polémicas, con una gran variedad de temas conflictivos tratados por muchas delegaciones.

En realidad, todo comenzó el día lunes en un ámbito académico, fuera de Naciones Unidas, más precisamente en la Universidad de Columbia (también en la ciudad de Nueva York), donde disertó el Presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, invitado por las autoridades de esa institución. Allí, sorprendió a todos el discurso del Rector, Lee Bollinger, quien tildó al premier iraní de "cruel dictador" y lo acusó de ser el principal peligro de la comunidad internacional y el enemigo número uno de Estados Unidos. Cuando hizo uso de la palabra Ahmadinejad, denunció la falta de respeto del Rector y se preguntó si lo habían invitado para insultarlo. Además habló del Holocausto (no lo negó, aunque pidió que sea visto desde "otras perspectivas" -?-) y de los padecimientos del pueblo palestino.

Con semejante clima comenzó la Asamablea General de Naciones Unidas, aunque el Presidente George W. Bush, cuando hizo uso de la palabra, apenas si se refirió a Irán, y sólo de manera indirecta. En cambio, fue el Presidente argentino Néstor Kirchner quien requirió la cooperación de esa nación islámica con la justicia argentina para esclarecer los atentados de 1992 y 1994 contra entidades judías en Argentina. Inmediatamente después fue el turno de Ahmadinejad, quien no se refirió al tema, pero eligió criticar a los países del primer mundo occidentales, apuntando a que son esos países los que no cumplen con los derechos humanos.

El eje de la polémica pasó, en realidad, por las palabras de Bush sobre Cuba y su Presidente con uso de licencia, Fidel Castro, a quien calificó de "dictador", a lo que la delegación cubana se levantó y se fue del recinto. Horas más tarde, el Canciller de Cuba afirmó que "Bush no tiene autoridad moral para juzgar a nadie" y tildó de "bochornoso" el discurso del presidente norteamericano.

Así se desarrollaba la 62º Asamblea General de la ONU, en medio de acusaciones cruzadas y, además, mientras, en Myanmar se producían gigantescas movilizaciones populares en contra del gobierno militar, con una sangrienta represión luego de 24 horas que preocupa a la organización y provocará seguramente alguna resolución del Consejo de Seguridad.

lunes, 23 de julio de 2007

Blair inicia misión especial en Medio Oriente


El ex primer ministro británico, Tony Blair, visitó Jordania e Israel como parte de su misión representando al Cuarteto Internacional para Medio Oriente (integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU), en un intento por reanudar el proceso de paz entre israelíes y palestinos.

Las próximas reuniones serán con el Presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmoud Abbas en Ramallah y con el primer ministro israelí Ehud Olmert, en Jerusalén.

Los nuevos intentos por alcanzar una paz duradera en Medio Oriente comenzaron tras el acercamiento entre Abbas y Olmert, en respuesta a la toma de la Franja de Gaza por parte de Hamas desde mediados de junio .

Foto: Tzipi Livni, jefa de la diplomacia israelí, junto a Tony Blair.